La gestora se plantea rescindir la explotación de la estación de autobuses si no se acometen mejoras
La concesión administrativa para gestionar el edificio recae en manos de un particular, propietario del hotel anexo al recinto donde estacionan los autocares La vocal de Transportes exige una reforma de la zona de espera, por la que pasan a diario miles de personas
Más de seis meses ha tardado la comisión gestora
en comenzar a desenmarañar la madeja de la concesión administrativa de la
explotación de la estación de autobuses, uno de los servicios salpicados por las
pesquisas de la propia 'Operación Malaya' contra la presunta trama de corrupción
instalada en la última década en el Ayuntamiento de Marbella. Pese a que las
últimas informaciones facilitadas por el ex concejal de Tráfico y Transportes,
Victoriano Rodríguez, imputado por la misma causa, situaban en manos de la
empresa CTSA-Portillo la gestión del inmueble donde se concentra el transporte
urbano, interurbano y de larga distancia, las investigaciones de la vocal
delegada del mismo área, Ana Mas, han arrojado un resultado bien distinto.
Según explicó ayer a SUR, la concesión administrativa recae actualmente
en un particular, en concreto en el propietario del hotel anexo al propio
edificio, ubicado en la zona norte al pie de la A-7. Conocido ya el nombre del
responsable de su mantenimiento, la primera reunión para exigir mejoras en las
instalaciones no se ha hecho esperar. De hecho, Mas no descarta que si «en un
tiempo prudencial» no se lava la cara a la zona de espera de la propia estación,
se inicie un proceso para rescindir la concesión administrativa.
Arreglos
«Se ha comprometido a hacer
algunos arreglos, como la sustitución de las mesas y sillas del propio hall, y a
realizar un buen mantenimiento», indicó la vocal delegada de Transportes. No es
la única sorpresa que se ha llevado al analizar las condiciones de la concesión
administrativa, que aún está siendo revisada con lupa por los técnicos del área.
Señaló que al parecer se han detectado divisiones dentro de la propia
explotación de la estación y que CTSA-Portillo sí tendría la potestad sobre la
zona de aparcamientos y sobre la parte superior del inmueble, en la que se
ubican las oficinas.
«Parece ser, según hemos podido saber en las
conversaciones que hemos tenido, que el mantenimiento corría a cargo tanto de
Portillo como del particular, pero que por algunos problemas éste último dejó de
cumplir con sus obligaciones», abundó. Una dejación que la gestora no está
dispuesta a pasar por alto. Mas avanzó que esperarán unos días y que realizarán
un seguimiento para verificar que las mejoras se llevan a cabo. Mientras,
seguirán indagando en las enrevesadas condiciones de la explotación de este
servicio al público. «Si en la concesión administrativa se establece que es su
obligación el mantenimiento y lo incumple podremos rescindir por este motivo el
contrato», concluyó la vocal del área.
El anterior equipo de gobierno
inició a finales del pasado año un proceso para sacar a concurso público la
explotación de la estación de autobuses por un plazo de 25 años, una
convocatoria de ofertas a la que sólo se presentó CTSA-Portillo. El proceso no
llegó a culminarse. El estallido de la 'Operación Malaya' motivó el
encarcelamiento de varios de las cabezas visibles del propio equipo de gobierno,
además de la disolución de la corporación municipal. La empresa de autobuses
también se vio salpicada. Tres de sus directivos fueron detenidos y puesto en
libertad bajo fianza por presunto cohecho. Precisamente las condiciones de este
concurso para la explotación de la estación de autobuses de Marbella es uno de
los acuerdos investigados por supuestas irregularidades.